BODEGONES: Pinturas recientes de Albino Echeverría

3 – 27 octubre 2023

Un bodegón o naturaleza muerta es una representación artística que captura la esencia de los objetos cotidianos de manera atractiva y significativa. Estas composiciones visuales elevan la aparente simplicidad de los elementos de la vida diaria a una forma de expresión artística que busca resaltar su valor intrínseco. A través de la elección de los objetos, su disposición en un espacio determinado y la aplicación de técnicas artísticas, subyace una reflexión sobre la relevancia y el impacto emocional de las cosas que nos rodean. En última instancia, un bodegón revela la belleza y la profundidad que se pueden encontrar en los objetos más simples, su importancia en la historia, en nuestras historias y en la experiencia humana.

El bodegón -junto al paisaje- es uno de los temas predilectos de Albino Echeverría. Las obras aquí expuestas fueron creadas entre 2020 y 2023, y dan cuenta de la persistencia y profundidad de un pintor que es parte importante de la historia del arte de Concepción, su testimonio vivo.

Nacido en 1929 en Cauquenes y formado en la década del 50 en la Escuela de Bellas Artes de la desaparecida Sociedad de Arte de Concepción, con maestros como Tole Peralta y Julio Escámez, fue contemporáneo de Pedro Millar, Santos Chávez y Jaime Cruz, entre otros artistas que marcaron la escena cultural de la época. Albino Echeverría dedicaba por entonces los días a su labor de mueblista, las noches a pintar bodegones y los domingos a salir al paisaje. A mediados de los años 60, fue ayudante de Jorge González Camarena en el mural “Presencia de América Latina” de la Casa del Arte de la Universidad de Concepción, institución donde trabajó hasta los años 90, siendo además de los primeros profesores del Departamento de Artes Plásticas, fundado en 1972.

La obra de Albino Echeverría busca atribuir valor a aquellas cosas que carecen de él, cosas que nuestros ojos están acostumbrados a mirar y que no solemos detenernos a admirar. El encontrar valor en los objetos del día a día es algo que define la obra que expone el artista, volver a la belleza de lo simple y cotidiano. El pintor se acerca a través de composiciones pensadas y manchas de color, a objetos antiguos, a utensilios de cocina o de casa, a los espacios donde yacen frutas, verduras, a esa simplicidad elemental que encuentra en su propio entorno: “Me interesan el color, las superficies roídas, el desgaste que tienen por el uso y el paso del tiempo. Hay un tema existencial en estas cosas que permanecen, pero que se desvanecen también. Hay una somnolencia aguda, un silencio que no es muerto, sino silencio activo”, plantea.

El encuadre es definido en función de formas geométricas, de líneas de fuga y perspectivas mínimas, donde la luz parece sorprender a las sombras de los espacios interiores, descubriendo el color vivo del lenguaje del tiempo, los verdes que se resisten a desaparecer, los óxidos que reposan en las superficies. Los objetos inanimados parecen detenidos en una eternidad imposible, sublimados en su fugacidad.

Sala Federico Ramírez

Octubre 2023

 

Registros en sala de Valeria Figueroa Pacheco.

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