Desde 2015 hasta este año, diversas vecinas y vecinos han participado en los Talleres Artísticos que ha impulsado la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Concepción a través del programa Fiesta de Barrios, abarcando teatro, música y artes visuales, con profesoras y profesores que son artistas locales reconocidos.

A través de la línea de Exposiciones Comunitarias del Punto de Cultura Federico Ramírez, presentamos algunos procesos y obras de los talleres de artes visuales, trabajos con máscaras, stencil, monotipia, pintura, carros alegóricos y muralismo, que desarrollaron Gustavo Molina (2015 – 2019), Constanza Green (2019), Pablo Mena (2015 – 2021) y Ricardo Sepúlveda (2018 – 2021), en barrios como Palomares, Plaza Cruz, Lorenzo Arenas, Prieto Cruz, Barrio Norte, Villa Nonguén, Valle Verde y Aurora de Chile, integrándose además niñas, niños y jóvenes a través de talleres en establecimientos educacionales como las escuelas Diego Portales, Irene Frei, Luis Muñoz Burboa, Rene Louvel y Chile – España, más los liceos Juan Martínez de Rozas y Enrique Molina.

El programa Fiesta de Barrios fue creado en 2015 junto a la naciente oficina de Asesoría Cultural con el objetivo de aportar a procesos de identidad de los barrios tradicionales de Concepción mediante la implementación de actividades artísticas que potenciaran festividades locales. Para ello, los talleres artísticos han sido clave en procesos de creación colectiva y participación, apoyando cada año la celebración del Carnaval de Las Lagunas de Barrio Norte, la Fiesta de Los Faroles de Plaza Cruz, la Fiesta Palomareña y el Aniversario de La Agüita de la Perdiz, orientándose a las necesidades de cada barrio desde un trabajo más territorial, apuntando a fines de educación artística, integración, salud mental y a la cultura como un derecho.

“A través de los talleres de artes visuales, no estamos hablando de crear un nuevo Picasso. En los talleres puede desarrollarse la habilidad artística o expandirse dentro de una disciplina, así como habilidades psicomotoras e intelectuales, la sensibilidad se puede adiestrar. Hay mucho que entregar a las personas, y nunca es tarde para descubrir habilidades. Pero para nosotros ha sido fundamental proporcionar actividades culturales y educación, aportando al crecimiento personal y colectivo”, plantea Guadalupe Lloves, encargada del programa desde 2018.

Desde fines de 2019, dos hechos afectaron sin duda los procesos de los Talleres Artísticos, obligando a profundos ajustes: mientras el estallido social de octubre de 2019 desvió la atención de vecinas y vecinos hacia la organización social y territorial, la pandemia del Covid 19 y las medidas sanitarias adoptadas como el confinamiento y la distancia social, provocaron el cambio hacia la virtualidad. Bajo la coordinación de Natalia Figueroa, las y los profesores tuvieron que dar un vuelco de lo presencial a actividades remotas. Había que conectarse con las/os participantes por videoconferencia a través de la aplicación Zoom o Google Meet para impartir las clases y así seguir en contacto; realizar videos, cápsulas de breve duración, tutoriales para entregar contenidos e instrucciones, y motivar a participantes a veces estresadas/os y cansadas/os de conectarse diariamente por plataformas virtuales.

Dice Ricardo Sepúlveda: “Se adoptan modalidades nuevas tanto para el tallerista como para el/la participante, lo que es también una experiencia muy enriquecedora. Así como nos vimos en la necesidad de explorar, descubrir nuevos medios para hacer efectiva la comunicación con las/os participantes, ellas/os se vieron en la necesidad de buscar elementos y materiales que hay en sus casas y experimentar. Se abrió un mundo de posibilidades”. En estos procesos, es que entró además en escena Dadal, un pájaro de Isla Galápagos animado que enseña a niñas, niños y a toda la familia, técnicas de grabado, creación de Pablo Mena en videos donde colabora Pancho Moncada.

Desde el contexto del estallido social, las festividades barriales se vieron claramente afectadas, siendo suspendidas definitivamente durante la pandemia. En 2019, ya no se pudo realizar el carro alegórico en el taller que dirigía Gustavo Molina para el Carnaval de Las Lagunas en Barrio Norte y que se celebra cada noviembre: estábamos en plena revuelta popular; por entonces, el mural que realizó con vecinas y vecinos de Prieto Cruz la artista Constanza Green quedó inconcluso, sólo terminándose el de Barrio Norte. En 2020, el taller de muralismo que realizaba Sepúlveda pasó a formato virtual, con la deuda abierta para llevar los bocetos digitalizados en algún momento a los muros de la Aurora de Chile.

Gracias al esfuerzo del equipo de profesoras y profesores, los Talleres Artísticos han continuado en modo virtual y aún con una importante participación, sumándose incluso talleres abiertos a toda la comunidad, una extensión de los talleres en establecimientos educacionales que cerraron cuando el sistema de educación municipal de Concepción pasó a manos del Estado.
Junto a los objetivos de otorgar actividades culturales, instancias de participación y educación a vecinas y vecinos de Concepción, el aporte a la salud mental ha sido también fundamental. Agrega Guadalupe Lloves: “La cultura y el arte son necesarios en este momento, pese a ser de los sectores más castigados, son parte del organigrama de la salud social. Las vecinas y vecinos han encontrado en estos talleres un medio de expresión, de hacer barrio en comunidad, de sentirse acompañados y a la vez orgullosos de las propias habilidades. Te muestran los trabajos que crearon, cómo implementaron la idea, cómo la gestaron, con un orgullo enorme. El aporte es muy grande”.

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