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CONATUS. Exposición fotográfica de Claudia R. Ormeño

13 Jul 2021 - 30 Ago 2021
Las imágenes fotográficas del proyecto Conatus se extienden ante la mirada como un “aparecer ahí”, un “decir” de la inefable experiencia estética de belleza en su sentido más profundo.
De acuerdo con F. Cheng, “una verdadera belleza, su advenir, su aparecer ahí, constituye siempre un instante único; es su modo de ser. A mis ojos, es con la unicidad como comienza la posibilidad de la belleza: el ser ya no es un simple robot entre robots, ni una simple figura en medio de otras figuras”. O, como podríamos afirmar, las niñas y adolescentes no son un genérico “niñas Sename”, “niñas de hogar”. Ellas se pertenecen a sí mismas; late en ellas la belleza y la posibilidad de ser lo que realmente son en su unicidad, más allá del trato como un elemento diferenciado en una gran categoría que no logra verlas. Es en lo particular en donde todo cobra sentido.
La unicidad transforma cada ser en presencia y ésta, a semejanza de una flor o de un árbol, tiende constantemente en el tiempo a la plenitud de su esplendor, que es la definición misma de belleza.
Esta tendencia hacia la plenitud de su presencia en el mundo es el conatus.
F. Cheng sostiene que, aunque no todos los humanos, en nuestro caso, no todas las niñas se ven obligadas a atravesar por poderosas adversidades. Todas y todos podemos participar en la grandeza nacida de la dignidad interior del ser que se enfrenta a lo terrible en nombre de la vida.
Para el desarrollo pleno de los niños, niñas y adolescentes, es necesario el respeto a sus derechos, poner el interés superior de ellas y ellos como primordial, un sistema de prevención de las vulneraciones a sus derechos y garantías para su desarrollo integral, entre otros.
El arte posibilita la pregunta; la fotografía como agente explorador recibe aquello observado para comunicar, abrir campos narrativos y formas de ver.
Claudia R. Ormeño
Fotógrafa
Conatus es un término clave en la obra de Baruch Spinoza. Para el filósofo neerlandés del siglo XVII, lo característico de todas las cosas, de todos los seres, es precisamente ese conatus, que se define como “la tendencia de cada cual a perseverar en su ser” y “de serlo en cualquier circunstancia”. La conciencia del conatus es característica diferencial del alma humana frente a otras realidades. Esta conciencia está dada por el poder de representarnos los acontecimientos a través de la vida afectiva. Es decir, no se trata sólo de sobrevivencia o “lucha por la vida”, sino de bienestar, crecimiento personal, plenitud.
C.R.O.

Sugerencia: ver con audífonos.

“En el ver, aquella presencia de lo otro transforma el presente en eternidad”
C.R.O.
La exposición “Conatus”, de Claudia R. Ormeño, fue seleccionada en la Convocatoria de Exposiciones Web 2021 del Punto de Cultura Federico Ramírez de la Municipalidad de Concepción. El proyecto es una narración fotográfica a partir de los espacios que habitan niñas y adolescentes mujeres en hogares de menores de Concepción, investigación que comenzó en 2016 y que ha sido apoyada por Fondart Regional Biobío. En la convocatoria del PCFR fue destacada por ser una propuesta atingente, sensible, de calidad visual y estética, y al mismo tiempo reflexiva, donde se habla de violencia desde la sutileza, el silencio, desde un lado opuesto al morbo.
Claudia R. Ormeño es diseñadora y fotógrafa con estudios en Licenciatura en Arte en la Universidad de Concepción. Ha expuesto en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción (virtualmente, en 2020); en el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso FIFV (2017); en Fotoferia del Centro Cultural Palacio La Moneda CCPLM (2016); y en la exposición colectiva “Contemplación” en la UdeC sede Los Angeles, y Biblioteca Viva Concepción-Talcahuano (2015). Ha trabajado además relacionando gestión cultural, arte y comunidades en riesgo social a través de la ONG CATIM (2016 – 2017).
Su trabajo fotográfico, dice, “explora lo íntimo, lo que resuena. Me interesa la pregnancia de lo bello en lo insondable, en la concepción de lo profundo, en ‘la herida’. La imagen fotográfica en mi trabajo responde a un acoplamiento con la experiencia presente, no al dominio de una captura. La naturaleza está presente en este acoplamiento, como criterio”.
El proyecto “Conatus” reflexiona sobre la infancia y juventud femenina residente en hogares de menores de Concepción. Según advierte Claudia R. Ormeño, el acercamiento al tema sin cámara durante el primer año del proyecto (2016) resultó fundamental para una aproximación, conocimiento e implicancias socioculturales: “La no utilización de la imagen femenina denigrada en este proyecto constituye un desafío visual y de contenido. En este sentido, es precisamente el atributo del arte como generador de preguntas, de la fotografía como agente explorador, lo que abre campos narrativos y formas de ver que potencian la temática de la vulneración, tocando al individuo como sujeto digno”.
El proyecto aborda tres ámbitos: “Por una parte, no evade el rol político que le corresponde. En segundo lugar, entiende que lo cultural tiene un interés colectivo, no individual. Y, en tercer lugar, concibe a la fotografía como agente explorador y comunicador que permite la reflexión formadora de opinión. Todo ello se asocia en función de nuestra problemática local y también universal: el cuidado y dignidad de la infancia. En suma, se entiende a la creación artística fotográfica como instrumento cognitivo y de transformación cultural”.
“La perspectiva consiste en una narrativa estética-ética distante de la imagen lamentable y sesgada de la joven maltratada. El proyecto destaca la importancia de la generación de oportunidades en su cotidianidad, oportunidades que constituirán herramientas para la perseverancia en lo que ellas realmente son. La exposición enfatiza la necesidad que tenemos como sociedad y como individuos de desarrollar una mirada que realmente logre ver la dignidad y potencialidades latentes en el otro. No se trata de datos, pues no es lo cuantificable lo que ocupa a este proyecto, sino aquello indecible, aquello que vibra en la experiencia, en aquel acercamiento fotográfico que tuvo lugar durante tres años”.
PCFR

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